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May

La conocida norma de etiquetado de certificación energética, aplicada hasta ahora a electrodomésticos y viviendas, se extiende al sector de la iluminación. La normativa, de alcance europeo, exige que todos los productos de iluminación que contengan lámparas reemplazables incluyan la etiqueta de eficiencia energética en su embalaje.

¿Qué información nos da la etiqueta de eficiencia energética?

RGB básicoEl fabricante de la lámpara deberá indicar la potencia que consume el producto (en kWh/1000h), así como el grupo de eficiencia que le corresponde. Cada categoría se define con una letra comprendida entre “A++” y “E”,  donde “A++” marca la eficiencia máxima y “E”, la mínima.

Cuando adquirimos un producto de categoría energética “A” debemos ser conscientes de que, además de contribuir a la conservación del medioambiente, reducimos nuestra factura eléctrica.

Además de la etiqueta de eficiencia energética, la normativa obliga a que el embalaje contenga información sobre las dimensiones del producto, su flujo luminoso en lúmenes, la temperatura de color en grados Kelvin –sólo si se trata de lámparas de luz blanca– y su vida útil.

Otras características que deben incluirse en el embalaje son el número de ciclos de conmutación del producto, su tiempo de encendido en segundos, la temperatura ambiente máxima de trabajo, el ángulo de haz luminoso y si admite o no regulación.

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El símbolo “ROHS compliant” también nos ayuda a identificar productos sostenibles. Este distintivo certifica que en el proceso de fabricación de un artículo no se han usado materiales peligrosos y que éste no representa ninguna amenaza para el medioambiente.

Actualmente, los productos de iluminación con tecnología LED ofrecen una eficiencia energética y una vida útil muy superiores a las del resto de lámparas y luminarias. Por este motivo, las soluciones LED siempre pertenecen a las categorías “A++”, “A+” o “A”.