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Ene

Respirando una única vez y utilizando solo la fuerza muscular, el apneísta francés Guillaume Néry es capaz de sumergirse a 125 metros de profundidad. Con sus múltiples logros mundiales y a través de una asombrosa combinación de deporte de élite y videoarte, Néry da a conocer la inmensidad de la naturaleza, muestra que el cuerpo humano tiene una enorme capacidad de adaptación al medio acuático y comparte los profundos valores que ha aprendido en el fondo marino.

Su vídeo Free Fall, en el que Néry aparece saltando al vacío, a pulmón libre, en el interior del agujero azul de Dean, el segundo más grande del mundo con 220 metros de profundidad, captura la belleza y el misterio de esta bahía de las Bahamas. Este vídeo viral, que fue grabado por su esposa Julie Gautier, ha alcanzado 26 millones de reproducciones en YouTube. Sin embargo, como ellos mismos confesaron en el programa estadounidense Outrageous Acts of Science, “la idea no era tocar el fondo sino crear una película artística diferente a lo que solemos ver debajo del agua, redefiniendo los límites e intentando bucear lo más profundo posible”.

Apnea peso libre

La magia del buceo libre

Néry, además de ser múltiple campeón en apnea con peso constante, tiene un absoluto control del cuerpo sobre la mente en las condiciones más extremas y asegura que contener la respiración le ayuda a dejar de pensar y a entrar en un estado de paz y de relajación absoluta.

Para Néry bucear se convierte en una especie de conquista del universo, que además le permite acceder a un espacio desconocido e inexplorado. En su conferencia para TED, La arrebatadora paz del buceo libre explicó qué experimenta en el fondo del mar, a 123 metros de profundidad y sin un equipo de oxígeno: “Me siento como un pequeño punto, un polvo de estrella flotando en el medio del cosmos y de la inmensidad. Es una sensación fascinante porque miro hacia arriba, abajo, izquierda, derecha, delante, detrás, y veo lo mismo: un infinito azul muy profundo”.

El buceo también le permite conectar con otros valores como el de la humildad, el de la aceptación del momento presente o el del respeto por su equipo: “Cuando me encuentro a esta profundidad soy un poco de nada que se pierde en este gran conjunto. Y eso es completamente fascinante”.

¡No te pierdas el vídeo en el que Guillaume Néry explora la piscina Y40, la más profunda del mundo, en una única inmersión y sin equipo de submarinismo!