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Entre Calpe y Altea, con vistas al peñón de Ifach, Silvestre Arquitectos ha proyectado una casa que puede entenderse suspendida en el aire y donde el propietario experimenta la sensación de caminar sobre el agua. El punto de partida de la casa del acantilado fue un solar abrupto con vistas al mar. Al abordar el proyecto, los arquitectos decidieron que lo que de verdad apetecía en ese lugar era quedarse quieto, sin hacer nada. Respetando el perfil de terreno, han colocado el blanco volumen en el aire, de tal manera que arroja una imponete sombra sobre el terreno. En días de pleno sol, uno puede quedarse serenamente sentado mirando hacia el mar Mediterráneo a resguardo de la radiación solar, junto al blanco plano de la casa.

House on the cliff - thecoolpool.esLa vivienda se desarrolla en un sola planta y, junto a ella, se sitúa la piscina de borde sin fin. Se ha proyectado solitaria, como si de una cala tranquila se tratara. Entorno y programa han sido los dos pilares de este proyecto: una apuesta por combinar respeto hacia el entorno y deseo de atraparlo. El rocoso perfil de la montaña se ha mantenido intacto. Sobre él, uno imagina que lo que ve, todo aquello que observa tranquilo y sosegado desde su impresionante atalaya, le pertenece.

La distribución interior de la casa, responde a un cuidado permanente de los arquitectos, quienes mantuvieron presente, igual que en el resto de sus proyectos, la figura del usuario final a lo largo del proceso de diseño, puesto que entienden que la obra pasa a formar parte de la identidad de quienes la habitan. Desde el salón de la casa, a través de un claro paño enmarcado de vidrio, el cliente mantiene las únicas referencias de su piscina desde el interior de la vivienda. A ella, situada a una cota inferior, se accede desde una sencilla escalera adosada al muro de la fachada, el único elemento destacado sobre el lienzo blanco. El vaso de la piscina, colocado al borde de la plataforma, permite observar en paz la línea del horizonte desde el límite de la intervención.

Dada la fuerte pendiente de la parcela y la voluntad del cliente de desarrollar la vivienda en una sola planta, la construcción de esta casa se ha realizado con una estructura tridimensional de pantallas y losas de hormigón armado que se adapta a la topografía, realizando el mínimo movimiento de tierras posible. La estructura de hormigón se ha aislado térmicamente por el exterior con un estuco de cal liso, flexible y blanco como acabado: el mismo color que utiliza la arquitectura tradicional del entorno y que contrasta con el azul intenso del mar. El uso del blanco permite también hacer más visibles los cambios de luz que se producen a lo largo del día. El resto de materiales, paredes, pavimentos, grava de la cubierta… mantienen el mismo color, enfatizando el carácter unitario de la casa.

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