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James&Mau forman un estudio de arquitectura que, además de fundadores de Infiniski, han hecho realidad en Tarifa una vivienda modular de cuidada calidad, tanto arquitectónica como medioambiental. Si bien el mar queda algo alejado de la parcela, gracias a su emplazamiento en alto, a la pendiente de la misma y a la disposición de la construcción como si de un mirador se tratara, desde la Casa Tarifa se consiguen unas espectaculares imágenes del magnífico horizonte. Sobre un muro de cimentación, que va perfilando el borde del proyecto, dejando entre cada uno de los espacios habitables un vacío, los arquitectos han incorporado la piscina; esta blanca composición recuerda a los volúmenes típicos de los cortijos andaluces.

Funcionalmente la casa se divide en seis estancias. Cada una de ellas encerrada en un único volumen perfectamente distinguido del resto. Fue la distribución propuesta al cliente, pues buscaba algo más que una vivienda. Los espacios exteriores entre las “cajas” se convierten en nuevos espacios habitables y aprovechables para infinidad de usos: comer a la sombra, descansar sobre un cómodo sofá o simplemente contemplar, al fondo, el mar.

Cubre todo el conjunto una visera de chapa calada, lo que permite controlar los efectos del sol en verano y el clima en invierno, ganando así para la vivienda un estupendo grado de confort.

La importancia del agua en la casa

La casa es rica en recorridos y también en vistas al paisaje que le rodea, pero de un elemento está especialmente orgullosa: La piscina de 15 metros de largo por 4 de ancho, diseñada a sus pies, se integra frente a sus espacios habitables, ofreciendo una atractiva base sobre la que se extiende la vegetación frente a ella. Además, partes de ella se van colando entre las estancias de la casa. Poco a poco, ha ido colonizando la propia casa, con lo que uno se siente dentro del propio paisaje.

La presencia del agua es importante en este proyecto. Se ve desde casi todos los rincones de la casa. Incluso acostado desde el dormitorio principal. Y tan significativa como aquella es la apuesta por la construcción industrializada. Una estrategia cada vez más utilizada, pues permite reducir costes, tiempos y contaminación medioambiental. La Casa Tarifa es un magnífico ejemplo de respeto por la arquitectura en toda su dimensión. Por su rigor compositivo y constructivo, y por demostrar un compromiso con la protección del planeta. El cerramiento interior está conformado por aislamiento de lana de oveja así como por paneles de fibra de celulosa y yeso natural para los parámetros interiores. La casa se calienta con biomasa y utiliza paneles solares para atemperar el agua. En la piscina no se utiliza ni cloro ni otros productos químicos para depurar y purificar el agua. Cada una de estas entradas de agua entre los volúmenes de la casa configura un estanque que contiene plantas acuáticas para la depuración del agua.

 

Fotografías: © Erika Mayer www.erikamayer.at

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